Jesús mi Señor, me sanó del Hígado en el mes de Marzo del 2008. Ya me sentía tan mal, me dolía mucho el costado derecho y no me permitía comer, porque todo me hacía daño, una noche antes de mi sanación, me encontraba en mi cama con mareos y un dolor muy intenso en el costado, me habían hecho exámenes, ecografías y nunca me hallaron nada, pero el dolor cada vez era más fuerte, no podía comer nada que tenga grasa porque me hacia daño.
Pues Jesús que es el médico de médicos sí sabía lo que yo tenía y Él me sanó, ahora puedo comer de todo y no me hace daño nada.
Gracias Señor, por sanar a esta hija que tal vez no merezca esta gracia. Pero tú en tu infinito amor no tomas en cuenta, nuestras faltas y actúas como el Padre Misericordioso sanando, liberando, restaurando a tus hijos.
Gracias mi Creador.
Tu hija Violeta Abael E.


















