Al final del retiro anual para jóvenes organizado por la Renovación Carismática Católica de la Diócesis de Tehuacán (Puebla - México) se me acercó una señora con su hija de aproximadamente 20 años de edad para saludarme. Estábamos cerca del escenario junto a otras personas mientras el resto del público ya se iba retirando.
Observé que la joven arrastraba los pies para caminar y casi no movía los brazos, parecía como dopada. Tenía los ojos semiabiertos y no le entendía lo que me quería decir pues hablaba muy lento y no podía pronunciar con claridad. Pero lo que si era notable la sonrisa que había en su rostro y sus deseos de contarme que Dios había hecho algo en su corazón. Su mamá logró interpretar que la joven estaba muy feliíz porque en el evento Dios le había hablado a través de las prédicas que me tocó dar y que su fe había crecido.
La mamá me contó además que su hija se encontraba en ese estado porque había sufrido un shock emocional y había tenido una especie de sumenage que había dañado seriamente su sistema nervioso, lo que también la había obligado a abandonar sus estudios y mantenerse en pie con pastillas.
Cuando la señora me pidió oración por su hija, miré fijamente a la joven, observé su sonrisa confiada en el amor de Dios y oré ordenando el restablecimiento total de su sistema nervioso en el Nombre de Jesús. Dice la ciencia que las neuronas no se regeneran, pero en la fe sí se regeneran cuando es pronunciado el Nombre que está sobre todo nombre. Al minuto de haber empezado la oración y luego de reprender la enfermedad en el cuerpo de esta joven ella cayó al suelo bajo el Poder de Dios sin que nadie la tocará. Era el Señor haciendo su obra ante todos los que rodeaban a esta hermana que aún en el suelo mantenía su rostro sonriente. Todos empezamos a aplaudir y darle la Gloria a Dios pues sentíamos y creíamos que Dios la había sanado.
Cuando se levantó vimos algunos cambios notorios como que podía mover los brazos mejor y además entendíamos sus palabras. Antes de irse, la mamá me preguntó: "Hermano, ¿debo seguir dándole las pastillas?, yo creo en la sanación de mi hija, y ahora mismo la veo bastante mejor como para ya no darle las pastillas". Le contesté: "Señora su hija no volverá a necesitar más de estas pastillas porque hoy Jesús la sanó, vaya donde su psiquiatra para que le indique la manera en que debe de quitárselas". Nos despedimos felices por lo que creíamos que el Señor había hecho y empezábamos ya a ver.
Un mes después recibí un mensaje en Facebook de Diana, una joven que había estado entre los hermanos al momento de orar por la joven. Aquí el mensaje:
"hermano pee ke dios lo bendiga.
hermano necesito contarle algo, se acuerda ke akeya ves ke vino a tehuacan usted hizo oracion por una joven ke se le acerco, ke le dijo ke lo keria mucho y ke dios lo bendiciera.
pues el domingo pasado vi a esa chika.y l ...a vi muy cambiada. el dia en ke fue al encuentro no podia hablar bien, ademas no coordinaba muy bien sus pasos. y el domingo pasado ke la vi, iva con zapatillas, caminaba normal,tuve el atrevimiento de saludarle y hablaba como si nada. hermano pepe para mi eso fue un milagro!!!!!! yo estaba segura ke ese dia habia kedado sana y luego despues de un mes la veo en la predica y la veo sana. para mi fue una impresion demasiado grande. por eso y muchas cosas mas le kiero dar la gloria a dios .GLORIA A DIOS!!!!!!!
HERMANO PEPE ME DESPIDO.esto es solo un poco de lo ke vi.
ke dios lo bendiga."
Bendito sea Dios por habernos dejado sus promesas, Jesús está vivo, resucitó, sigue entre nosotros atento a quien invoque su Nombre para la contrucción de su Reino. Es él quien sana, y hace cosas que los hombres no podemos para que creamos que él es Dios y nos rindamos a sus pies para adorarlo y alabarlo. ALELUYA


















